viernes, 20 de abril de 2018

lunes, 16 de abril de 2018

SERVICIO PARA ADOLESCENTES ADICTOS AL MÓVIL EN MADRID



Interesante...


Madrid abre el primer servicio para adolescentes adictos al móvil

Un equipo profesional formará a las familias para evitar malos usos de nuevas tecnologías

MADRIDwww.abc.es
Un estudio de profesores de la Universidad Estatal de San Diego (California) afirma que el nivel de infelicidad se incrementa de forma constante en los adolescentes que pasan más de una hora diaria enganchados a la pantalla. Otro a nivel europeo señalaba que en 2013, España fue, junto con Rumanía y Polonia, el lugar de Europa con más riesgo de abuso de las nuevas tecnologías. Y en Madrid, el 15,5 por ciento de los menores de entre 14 y 17 años duermen mal por el abuso de móvil y videojuegos. Las adicciones a las nuevas tecnologías entre los adolescentes se ha convertido en un problema para muchas familias. Para atajarlo, la Comunidad de Madrid pone en marcha el próximo lunes un servicio específico pionero en España.
Un equipo de ocho profesionales, terapeutas recibirán los casos que les lleguen desde los Servicios Sociales de los ayuntamientos, centros de salud, centros escolares o por otras vías -se va a habilitar un teléfono directo donde informarse- y mediante terapias intentarán dar la vuelta a la tortilla, y convertir lo que hoy es un problema en una oportunidad de futuro. La meta es enseñar a hacer un uso correcto de las nuevas tecnologías, fomentando sus beneficios y evitando sus prejuicios.
Desde la consejería de Políticas Sociales y Familia, que dirige Carlos Izquierdo, hace tiempo que se viene detectando este problema, que afecta a un número creciente de familias madrileñas, generando tensiones y graves problemas de relación. Algunos adolescentes llegan a obsesionarse con el uso de las pantallas; dejan de comer, duermen mal y en lugar de salir a la calle, prefieren quedarse durante horas pegados a su videoconsola o entrando en las redes sociales.
La oficina del Servicio de adicciones está provisionalmente en la calle Manuel de Falla, 7, aunque se ubicará en un futuro en la plaza de Santa Cristina, 3
La oficina del Servicio de adicciones está provisionalmente en la calle Manuel de Falla, 7, aunque se ubicará en un futuro en la plaza de Santa Cristina, 3-ISABEL PERMUY
«Por eso decidimos poner en marcha este servicio -explica Alberto San Juan, director general de la Familia y el Menor-, para dar atención integral a la familia y enseñarles a hacer un uso correcto de esas nuevas herramientas».
La brecha digital separa a los adultos, que apenas saben manejarse con las nuevas tecnologías, de sus hijos, que son nativos digitales.
Al abuso que se produce entre algunos jóvenes de estos dispositivos se une el desconocimiento que tienen muchos padres sobre ese mundo. La brecha digital separa a los adultos, que apenas saben manejarse con las nuevas tecnologías, de sus hijos, que son nativos digitales.
El servicio atenderá a toda la familia, que se desestabiliza cuando se da un caso de uso prolongado o excesivo de tablets, móviles o consolas. Hay diferencias por géneros en este problema, señalan los expertos: entre los chicos es más habitual el abuso de los videojuegos, mientras que las niñas caen con más frecuencia en la dependencia de aplicaciones como Instagram, donde la autoestima varía en función del número de «likes».

Cuándo salta la alarma

La alerta, dicen desde el equipo del Servicio de atención en adicciones tecnológicas, debe saltar cuando estas nuevas tecnologías alteran la vida de los jóvenes: cuando generan hábitos de alimentación distintos -como niños que engordan porque no se mueven de la habitación-, problemas de sueño o de sociabilidad -se prefiere estar en casa que salir con amigos-.

Una vez en el programa, se les hará tomar conciencia de «esos procesos automáticos en los que entras en bucle», y se les enseñará a protegerse de la ansiedad, y a desarrollar la tolerancia ante la frustración: técnicas para desarrollar su inteligencia emocional. En la Escuela de Padres, también estos recibirán pautas para saber actuar: cuándo es aconsejable dejarles usar las tablets, a partir de qué edad darles un móvil, o cómo evitar el ciberbullying.

viernes, 30 de marzo de 2018

NETFLIX ¿INCITA AL SUICIDIO ADOLESCENTE?


Si han hecho lo que han hecho será por algo. Cuidado.

// Por: Eduardo Salinas

Jue 29 marzo, 2018

Mucho se ha hablado acerca de la serie de Netflix, 13 Reasons Why, y la polémica que la rodea desde su lanzamiento en el 2017. A lo largo de 13 capítulos la primera temporada narra la historia de Hanna Baker, una adolescente que se quita la vida sorpresivamente pero que deja en su camino algunas grabaciones que describen las razones por las que tomó tal decisión.
Debido a esto y a pesar de su gran aceptación por el público en general al rededor del mundo, algunos críticos la han calificado como una serie que incita al suicidio en adolescentes siendo que estos son los principales consumidores y fanáticos de la misma.
Este año se lanzará la segunda temporada, cosa que la ha puesto nuevamente en la mira de la prensa y han surgido comentarios al respecto argumentando que la juventud se enfrenta no solo al suicidio, sino también a problemas sexuales y de drogadicción. Asimismo se habla acerca de que los jóvenes se pueden ver reflejados en el personaje principal y cometer las mismas decisiones.
Netflix tomó cartas en el asunto y realizó un estudio a través de la Universidad de Northwestern en Illinois, que destaca que cerca de tres cuartos de los jóvenes que vieron la serie aseguraron que se sentían cómodos con este tipo de tragedias, lo que incentivó a que realizarán un video en advertencia que acompañará cada capítulo de la próxima temporada.
El video reúne a los protagonistas quienes explican que la historia es solo eso, una ficción, e invitan a los espectadores, a tomar precauciones si se está pasando por un momento difícil o de depresión. El clip fue publicado en sus páginas oficiales y aparecerá al inicio de cada episodio; en él podremos apreciar las palabras que el elenco comparte para combatir esta situación y que en menos de un minuto deja entrever lo alarmante que puede ser: “Si crees que la serie puede afectarte es recomendable verla con un adulto”, “Si crees que necesitas ayuda busca a un profesional”.
El suicidio es la segunda causa de muertes a nivel mundial y cuenta con una cifra que ronda los 800,000 casos al año. Esto ha puesto en alerta roja a los departamentos de psicología de las escuelas y secundarias en Estados Unidos ya que a pesar de que la serie intenta transmitir apoyo hacia la juventud que atraviesa por algo similar, los especialistas aseguran que las personas tienden a repetir lo que ven en televisión.
Para contribuir con más apoyo, Netflix creó el blog de debate, www.13reasonswhy.info, que cuenta con información respecto al suicidio, información de expertos y los diferentes números de emergencia para crisis y prevención. Todo esto deja mucho a reflexionar ya que la plataforma forma parte de nuestra vida desde hace tiempo y cada vez es más el público al que atrae, pero, ¿será posible que una serie incite al suicidio o es solo una incrédula teoría?

martes, 20 de marzo de 2018

ALEJEMOS A LOS ADOLESCENTES DE LA PORNOGRAFÍA


No demos por normal que los adolescentes vean pornografía...

Y también el testimonio y los casos de los más violentos asesinos en serie

¿Hay una relación entre consumo de pornografía y violencia? Veinte años de estudios dicen que sí

¿Hay una relación entre consumo de pornografía y violencia? Veinte años de estudios dicen que sí
La adicción obliga a subir la dosis y consumir materiales más extremos

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20 marzo 2018
¿Hay una relación entre consumo de pornografía y violenciaDos líneas de evidencia señalarían que sí, con contundencia.

Por un lado, más de 20 años de estudios de efectos de la pornografía y su relación con actitudes violentas. Por otro lado, las declaraciones de violadores y agresores notables,que una vez en prisión cuentan el efecto del porno en ellos y sus compañeros violentos. Vale la pena repasar lo que se sabe al respecto.

La asociación FightTheNewDrug.org hace un útil recopilatorio de lo que las ciencias sociales en EEUU ha constatado sobre la relación entre consumo de pornografía y violencia.

El porno más popular: 12 agresiones por escena
Un estudio de 2010 (ver nota 1 al final de este artículo) estudió los 50 vídeos porno más vendidos o alquilados examinando sus contenidos: de sus 304 escenas de sexo, 88% incluían violencia física y la mitad añadían violencia verbal. Solo una de cada 10 escenas no incluía ninguna agresión. Una escena típica incluía una media de 12 agresiones. Cierta escena especialmente trabajada encajaba 128 actos de agresión.

En estas escenas, el 95% de las mujeres representadas respondían con placer y agrado, o de forma neutral a la agresión. Se las insultaba, pegaba, humillaba o violaba, y sonreían o lo aceptaban alegremente. (Nota 2).  En la inmensa mayoría del porno, incluso del que no es violento, los hombres son poderosos y dominantes y las mujeres sumisas y obedientes. (Nota 3)

Forzadas y felices en la ficción... y se aplica a la realidad
Estudios del año 2000, del 2010 y del 2015 (Nota 4) constatan que los que consumen mucha pornografía, y ven con frecuencia esas escenas de sumisión (ante la agresión o el control) empiezan a considerar que eso es lo normal, que las mujeres están "para eso". Forma parte de una escalera de pasos que llevan a considerar aceptable la agresión física y verbal (se ve en estudios de 1995, 204 y 2010; nota 5).

Los estudios constatan que los que consumen porno, incluso si no es porno violento, es más probable de apoyar declaraciones que promueven el abuso o las agresiones sexuales contra mujeres y chicas (se ve en estudios de 1989, dos de 2004 y uno de 2010; nota 6).

Hasta ahora hemos hablado de "actitudes", de cómo el porno afecta a la visión de la mujer y el trato agresivo.

Hay que hablar también de los actos.

Más coerción y violencia real
El resumen de FightTheNewDrug afirma: "Estudio tras estudio ha mostrado que los consumidores de porno, violento o no, tienen más probabilidad de usar la coerción verbal, drogas y alcohol para ejercer coerción y obtener así sexo de individuos" (tres estudios de los años 90 lo recogen; nota 7).

"Y múltiples estudios han encontrado que exponerse al porno, tanto al violento como al no violento, aumenta el comportamiento agresivo, incluyendo tanto el tener fantasías violentas y llegar a realizar asaltos violentos" (una investigación de 1995, otra de 2015 y un gran meta-análisis de estudios en 2016 lo registran; nota 8).

El meta-análisis de 2016 de Wright, Tokunaga y Kraus (A Meta-Analysis Of Pornography Consumption And Actual Acts Of Sexual Aggression) recogió todos los estudios que pudieron encontrar sobre el asunto concreto del consumo y la agresión real. Su conclusión, tras analizar 22 estudios relevantes, fue: "hay poca duda de que, como media, los individuos que consumen pornografía más frecuentemente es más probable que sostengan actitudes favorables a la agresión sexual y que se impliquen en actos reales de agresión sexual".


Cada vez hay más datos sobre los efectos químicos
del porno en el cerebro; el cerebro tiene plasticidad
y se deforma, incluso físicamente


El porno afecta nuestro cerebro: química y adicción 
Hay una explicación neurológica. Los científicos hablan de "neuronas espejo": no se encienden solo cuando vivimos una experiencia, sino cuando vemos que otros la viven. Así, lloramos en películas tristes o pasamos miedo en películas de terror, viendo lo que pasan los personajes. Y nos excitamos con el sexo que vemos en pantallas. El consumidor de porno se excita, y eso genera una química concreta en el cerebro, casi como si viviera la experiencia real. (Los estudios de Doig de 2007 y de Hilton en 2013 explican cómo funciona esta plasticidad que cambia al cerebro; ver nota 11).

"Así que si una persona se siente excitada viendo como a un hombre o a una mujer le dan patadas y le insultan, el cerebro de ese individuo aprende a asociar esa violencia con excitación sexual" (ver nota 12).

Peor aún, las películas porno muestran a las víctimas (por lo general mujeres violadas y agredidas)  como si les gustase o al menos aceptasen ser atacadas y humilladas. Eso da al consumidor la sensación de que si ellos también fueran agresores, sería algo perfectamente correcto. (Dos estudios de 2010 y uno del 2000 lo recogen; ver nota 13).

Un consumidor puede decir "no, yo no soy así; me excita ver esas cosas en ficción, pero no las desearía en mi vida real". Pero los estudios más bien sugieren que estos consumidores llegan a creer que a las mujeres les gusta "en secreto" ser violadas y les lleva a ser más agresivos sexualmente en su vida real. Estas agresiones no tienen por qué ser palizas: pueden empezar con acoso verbal, manipulación emocional, amenazar con cortar la relación "si no hacemos esto", engañar y mentir para lograr sexo. Finalmente puede llegar el abuso directo y agresivo (ver notas 14 a 16).



El consumidor se insensibiliza... y sube su dosis
Hay que tener en cuenta, además, que el consumidor se va insensibilizando al porno igual que sucede con otras drogas: necesita subir la dosis. Cuanto más tiempo y contenido consuma, más se insensibiliza y requiere contenidos más extremos y exagerados. (Estudios de 2007, 2008 y 2016 lo comprueban; ver nota 17).

Un estudio de 1994 encontró que aquellos que consumen más porno violento tienen 6 veces más probabilidades de haber violado a alguien que aquellos que en el pasado tuvieron poco consumo de pornografía. (Nota 19). La relación entre más consumo y más agresividad se constata en varias investigaciones (nota 18).

Por supuesto, no cada consumidor de porno se convertirá en un violador, pero no tiene sentido que la sociedad diga que está mal violar y asaltar mujeres a la vez que fomente un consumo pornográfico insistente que re-estructura el cerebro como una droga convenciendo de que a ellas les gusta ser agredidas, humilladas y cosificadas y constatando que solo así el consumidor alcanzará el placer que tanto necesita. Esa adicción, como otras, con una potente base química que afecta al cerebro, lleva a los jóvenes a un bloqueo que les dificulta conseguir relaciones sanas, amorosas y nutricias(ver notas 20 al 22).



Más aún, si un joven ve que ni él ni sus amigos consiguen un amor sereno, pleno, nutricio, considerará que eso no existe, y que lo único que existe es el placer que puedas mendigar, comprar... o arrancar a una víctima.

La evidencia de los testimonios de agresores y agredidos
Un caso que se ha difundido mucho en Estados Unidos es el de Elizabeth Smart, que fue secuestrada a los 14 años, en 2002, por Brian Mitchell, que la mantuvo prisionera durante 9 meses y la torturó y violó. En unas declaraciones en vídeo en la CNN explica como él sacó una revista de porno duro, la obligó a examinar la revista y después a realizar los actos que estaban allí. Ella ya vivía un infierno, dice, pero eso, esa revista y sus propuestas, lo empeoró. 

Los defensores del porno aducen que, con o sin revista, el secuestrador Mitchell era un desequilibrado mental. Pero se puede responder, como Elizabeth, que la revista lo empeoró.



Los asesinos en serie, enganchados al porno
Otro caso paradigmático y muy expresivo es el del violador y asesino en serie Ted Bundy. Antes de ser ejecutado, en su última entrevista concedida habló de su experiencia con la pornografía. "Yo era esencialmente una persona normal, tenía buenos amigos, llevaba una buena vida excepto por este pequeño segmento de ella, muy potente, muy destructivo, que mantenía muy secreto y cercano a mi y no dejaba que nadie supiera", explica sobre su consumo de porno previo a su actividad asesina.

Pero lo más revelador es lo que dijo después: "He vivido en prisión ya mucho tiempo, y he encontrado a muchos hombres motivados para cometer violencias, igual que yo, sin excepción, cada uno de ellos estaba profundamente metido en la pornografía. Sin excepciones, profundamente influidos y consumidos por la adicción a la pornografía".

No es un estudio científico ni una prueba irrefutable de nada... pero es una llamada de atención que llega de lo más profundo de la depravación humana, que mira a su alrededor, ve a sus compañeros y explica lo que los ata.

Prepararse con porno antes de salir a matar
Otro caso notorio es el de Edmund Kemper, asesino en serie y necrófilo en la California de los años 70. Antes de ir a buscar una chica que hiciera autoestop para matarla y violar su cadáver, se preparaba leyendo revistas porno.

En Inglaterra, Stuart Hazell, en 2013 mató una niña de 12 años. El juez le dijo que los archivos e historial de su teléfono móvil dejaban claro que lo usaba para buscar material pornográfico de chicas pre-adolescentes.

Y otro caso muy expresivo es el del asesino en serie Jeffrey Dahmer, que en una entrevista dijo que su protocolo o ritual antes de ir a matar a alguien era "usar fotos de víctimas pasadas, los vídeos de pornografía, las revistas". Hay una lista de 14 casos publicada en 2013, firmada por Russ Warner, titulada "Lo que los asesinos en serie piensan de la pornografía".

¿Está borracha? Pues se la viola
Un caso que hizo pensar a algunos fue el de Brock Turner, un joven universitario, con beca de nadador en Stanford. En enero de 2015 estaba bebido y fue encontrado violando a una chica inconsciente por el alcohol, detrás de un contenedor en el campus. "El alcohol no es una excusa. ¿Es un factor? Sí, pero el alcohol no fue el que me desvistió, me tocó con sus dedos y arrastró mi cabeza por el suelo mientras estaba prácticamente desnuda”, escribióla víctima.

 Peter C. Kleponis, experto en terapia matrimonial y familiar y especialista en el diagnóstico y tratamiento de la adicción sexual, autor del libro "Restablecer la integridad de las personas", planteó en una entrevista: “¿Qué le hizo creer a Brock que era lo correcto explotar sexualmente y violar a una joven en una fiesta?”
 

La respuesta es: "la creencia de que está bien utilizar a otros para el propio placer sexual", dice.

¿Y dónde se aprende esa creencia? La pornografía la enseña: muestra gente usándose unas a otras, tratando personas como cosas, y todos parecen felices en esas películas.

Kleponis escribe sobre cómo el porno parece justificar la violencia en la vida real. "La investigación demuestra que la pornografía violenta tiene un impacto en la actitud y el comportamiento de los hombres respecto a las mujeres y el sexo. El análisis de la bibliografía actual al respecto demuestra el vínculo entre el uso de pornografía y la aceptación de la agresión y la violencia hacia las mujeres (Flood y Hamilton, 2003; Malamuth et al., 2000; Vega y Malamuth, 2007)".

¿Violarías si supieras que no te pillarían?
Kleponis cita concretamente un hallazgo. "Un estudio realizado sobre 489 hombres de fraternidades de una universidad del medio oeste de EEUU que usaban pornografía de manera regular, se encontró que estaban predispuestos a agredir sexualmente si tenían la seguridad de no ser pillados o castigados por ello. Los que veían pornografía sadomasoquista resultaron tener una menor capacidad de interponerse en una situación de violación (Foubert et al., 2001). Por ejemplo: si uno de estos hombres oyera lo que parecería ser una agresión sexual, tendría menos capacidad de intervenir para salvar a la mujer en cuestión porque creería que estaba simplemente realizando un "juego de rol sexual" y que estaba disfrutando lo que le está pasando".

Cuando los niños usan la violencia sexual
Por otra parte, el porno ya no está encerrado en lugares lejanos y extraños, ni siquiera controlado por el vendedor de revistas del quiosco. Cualquier niño puede acceder a él en cuanto le dejen un teléfono móvil con Internet. Y si ve porno violento ("parecen divertirse") lo intentará imitar con víctimas débiles.

Kleponis cuenta el caso de Jason, niños de 10 años, que intentó desnudar y forzar a una niña de 7. "Observaba que la gente de la pornografía se lo pasaba bien. Lo consideró divertido y quería probar lo que vio con alguien más. Por un lado, sabía que tocar las partes privadas del cuerpo estaba mal, por lo que buscó a una víctima más pequeña que no le diría que no, sin darse cuenta de cuán profundamente podía herir a esa niña. No tenía ni idea que las suyas eran acciones de violación y, por desgracia, el número de caso como éste está en aumento. Como dice Luke Lambrecht, director de la Clínica Teddy Bear,el 90% de los delincuentes sexuales jóvenes (entre siete y catorce años) han estado expuestos a la pornografía. Según el Centro de Tratamiento de Abusos Sexuales Durban Childline, en 2002 el 42% de los abusos sexuales contra niños fueron cometidos por adolescentes y chicos más jóvenes de trece años (Cape Times, 2002).

Las excusas del moderno porno ubicuo
Los defensores del porno (una industria poderosa que mueve mucho dinero... y con muchos adictos enganchados) señalan que recientemente, los últimos 10 o 15 años, desde que hay Internet fácil y ubicuo y porno gratis infinito y fácil para todos, los índices de violencia sexual, violaciones e incluso abortos han bajado en EEUU.

Pero no hay ningún estudio que establezca una relación real entre ambas cosas. El envejecimiento de la población, la dificultad para el crimen en una sociedad donde cada persona lleva una cámara en el bolsillo, el aumento de los sistemas policiales de vigilancia y muchos otros factores pueden tener que ver con eso.



Los actores porno, víctimas de una industria destructora
Por otra parte, la misma industria del porno machaca a sus actores y los destroza como juguetes. Es violenta con ellos. Kleponis lo explica así: "La mayoría de las mujeres en la pornografía proceden de familias disfuncionales y que abusaban de ellas. Están profundamente heridas. Muchas son adictas a las drogas, el alcohol y el sexo. La antigua estrella porno Shelley Lubben lo describe en su libro, La verdad detrás de la fantasía del porno, escrito en 2010. La industria de la pornografía no ve a sus actores como personas, sino como instrumentos para ser utilizados y desechados. La falta de atención a estas personas es evidente en su media de vida, muy corta, apenas treinta y siete años. A los productores de pornografía no les importa el abuso, la adicción, las ETS o el suicidio, endémico entre las estrellas del porno. Cuando han acabo con una de esas estrellas, la descartan para encontrar a otra a la que explotar. Esto es un verdadero acto de violencia".

Primero se fabula, luego se comete
Lo que está claro es que siempre habrá personas con propensión a la violencia, pero el porno les da una orientación elaborada e insistente de cómo dirigirla para obtener satisfacción. Antes de cometerla, se fabula con ella. La fantasía, la fabulación, cada vez será menos satisfactoria, requrirá más dosis. Y luego se busca la oportunidad para realizarla. Queda mucho por investigar, pero es evidente que un mundo de adictos a la pornografía no es un mundo de personas felizmente encajadas en la vida social y familiar.

NOTAS
[1] Bridges, A. J., Wosnitzer, R., Scharrer, E., Sun, C. & Liberman, R. (2010). Aggression And Sexual Behavior In Best Selling Pornography Videos: A Content Analysis Update. Violence Against Women, 16(10), 1065–1085. Doi:10.1177/1077801210382866

[2] Bridges, A. J., Wosnitzer, R., Scharrer, E., Sun, C. & Liberman, R. (2010). Aggression And Sexual Behavior In Best Selling Pornography Videos: A Content Analysis Update. Violence Against Women, 16(10), 1065–1085. Doi:10.1177/1077801210382866. See Also Whisnant, R. (2016). Pornography, Humiliation, And Consent. Sexualization, Media, & Society, 2(3), 1-7. Doi:10.1177/2374623816662876 (Arguing That “Pornography’s
[3] DeKeseredy, W. (2015). Critical Criminological Understandings Of Adult Pornography And Women Abuse: New Progressive Directions In Research And Theory. International Journal For Crime, Justice, And Social Democracy, 4(4) 4-21. Doi:10.5204/Ijcjsd.V4i4.184; Rothman, E. F., Kaczmarsky, C., Burke, N., Jansen, E., & Baughman, A. (2015). “Without Porn…I Wouldn’t Know Half The Things I Know Now”: A Qualitative Study Of Pornography Use Among A Sample Of Urban, Low-Income, Black And Hispanic Youth. Journal Of Sex Research, 52(7), 736-746. Doi:10.1080/00224499.2014.960908; Layden, M. A. (2010) Pornography And Violence: A New Look At The Research. In Stoner, J. & Hughes, D. (Eds.), The Social Cost Of Pornography: A Collection Of Papers (Pp. 57-68). Princeton, N.J.: Witherspoon Institute; Ryu, E. (2008). Spousal Use Of Pornography And Its Clinical Significance For Asian-American Women: Korean Woman As An Illustration. Journal Of Feminist Family Therapy, 16(4), 75. Doi:10.1300/J086v16n04_05; Shope, J. H. (2004). When Words Are Not Enough: The Search For The Effect Of Pornography On Abused Women. Violence Against Women, 10(1), 56-72. Doi:10.1177/1077801203256003

[4] Rothman, E. F., Kaczmarsky, C., Burke, N., Jansen, E., & Baughman, A. (2015). “Without Porn…I Wouldn’t Know Half The Things I Know Now”: A Qualitative Study Of Pornography Use Among A Sample Of Urban, Low-Income, Black And Hispanic Youth. Journal Of Sex Research, 52(7), 736-746. Doi:10.1080/00224499.2014.960908; Weinberg, M. S., Williams, C. J., Kleiner, S., & Irizarry, Y. (2010). Pornography, Normalization And Empowerment. Archives Of Sexual Behavior, 39 (6) 1389-1401. Doi:10.1007/S10508-009-9592-5; Doring, N. M. (2009). The Internet’s Impact On Sexuality: A Critical Review Of 15 Years Of Research. Computers In Human Behavior, 25(5), 1089-1101. Doi:10.1016/J.Chb.2009.04.003; Zillmann, D. (2000). "Influence Of Unrestrained Access To Erotica On Adolescents’ And Young Adults’ Dispositions Toward Sexuality". Journal Of Adolescent Health, 27, 2: 41–44. Retrieved From Https://Www.Ncbi.Nlm.Nih.Gov/Pubmed/10904205

[5] Layden, M. A. (2010). "Pornography And Violence: A New Look At The Research". In J. Stoner And D. Hughes (Eds.) The Social Costs Of Pornography: A Collection Of Papers (Pp. 57–68). Princeton, NJ: Witherspoon Institute; Berkel, L. A., Vandiver, B. J., & Bahner, A. D. (2004). "Gender Role Attitudes, Religion, And Spirituality As Predictors Of Domestic Violence Attitudes In White College Students". Journal Of College Student Development, 45:119–131. Doi:10.1353/Csd.2004.0019 ; Allen, M., Emmers, T., Gebhardt, L., And Giery, M. A. (1995). "Exposure To Pornography And Acceptance Of The Rape Myth". Journal Of Communication, 45(1), 5–26. Doi:10.1111/J.1460-2466.1995.Tb00711.X

[6] Hald, G. M., Malamuth, N. M., And Yuen, C. (2010). "Pornography And Attitudes Supporting Violence Against Women: Revisiting The Relationship In Nonexperimental Studies". Aggression And Behavior, 36(1), 14–20. Doi:10.1002/Ab.20328; Berkel, L. A., Vandiver, B. J., And Bahner, A. D. (2004). "Gender Role Attitudes, Religion, And Spirituality As Predictors Of Domestic Violence Attitudes In White College Students". Journal Of College Student Development, 45(2), 119–131. Doi:10.1353/Csd.2004.0019; Zillmann, D. (2004). "Pornografie". In R. Mangold, P. Vorderer, & G. Bente (Eds.) Lehrbuch Der Medienpsychologie (Pp. 565–85). Gottingen, Alemania: Hogrefe Verlag; Zillmann, D. (1989). "Effects Of Prolonged Consumption Of Pornography". In D. Zillmann & J. Bryant, (Eds.) Pornography: Research Advances And Policy Considerations (P. 155). Hillsdale, N.J.: L. Erlbaum Associates.

[7] Boeringer, S. B. (1994). Pornography And Sexual Aggression: Associations Of Violent And Nonviolent Depictions With Rape And Rape Proclivity. Deviant Behavior 15(3), 289–304; Doi:10.1080/01639625.1994.9967974; Check, J. & Guloien, T. (1989). The Effects Of Repeated Exposure To Sexually Violent Pornography, Nonviolent Dehumanizing Pornography, And Erotica. In D. Zillmann & J. Bryant (Eds.) Pornography: Research Advances And Policy Considerations (Pp. 159–84). Hillsdale, N.J.: Lawrence Erlbaum Associates; Marshall, W. L. (1988). The Use Of Sexually Explicit Stimuli By Rapists, Child Molesters, And Non-Offenders. Journal Of Sex Research, 25(2): 267–88. Doi:10.1080/00224498809551459

[8] Wright, P.J., Tokunaga, R. S., & Kraus, A. (2016). "A Meta-Analysis Of Pornography Consumption And Actual Acts Of Sexual Aggression In General Population Studies". Journal Of Communication, 66(1), 183-205. Doi:10.1111/Jcom.12201; DeKeseredy, W. (2015). "Critical Criminological Understandings Of Adult Pornography And Women Abuse: New Progressive Directions In Research And Theory". International Journal For Crime, Justice, And Social Democracy, 4(4) 4-21. Doi:10.5204/Ijcjsd.V4i4.184; Allen, M., Emmers, T., Gebhardt, L., & Giery, M. A. (1995). "Exposure To Pornography And Acceptance Of The Rape Myth". Journal Of Communication, 45(1), 5–26. Doi:10.1111/J.1460-2466.1995.Tb00711.X

[9] Wright, P.J., Tokunaga, R. S., & Kraus, A. (2016). "A Meta-Analysis Of Pornography Consumption And Actual Acts Of Sexual Aggression In General Population Studies". Journal Of Communication, 66(1), 183-205. Doi:10.1111/Jcom.12201

[10] Rizzolatti, G. And Craighero, L. (2004). "The Mirror-Neuron System". Annual Review Of Neuroscience 27, 169–192. Doi:10.1146/Annurev.Neuro.27.070203.144230

[11] Hilton, D. L. (2013). "Pornography Addiction—A Supranormal Stimulus Considered In The Context Of Neuroplasticity". Socioaffective Neuroscience & Psychology 3:20767. Doi:10.3402/Snp.V3i0.20767; Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself. Nueva York: Penguin Books.

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[17] Park, B. Y., Et Al. (2016). "Is Internet Pornography Causing Sexual Dysfunctions? A Review With Clinical Reports". Behavioral Sciences, 6, 17. Doi:10.3390/Bs6030017; Kalman, T.P. (2008)."Clinical Encounters With Internet Pornography". Journal Of The American Academy Of Psychoanalysis And Dynamic Psychiatry, 36(4) 593-618. Doi:10.1521/Jaap.2008.36.4.593; Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself. Nueva York: Penguin Books.

[18] Hald, G. M., Malamuth, N. M., And Yuen, C. (2010). "Pornography And Attitudes Supporting Violence Against Women: Revisiting The Relationship In Nonexperimental Studies". Aggression And Behavior 36(1), 14–20. Doi:10.1002/Ab.20328.; Allen, M., Emmers, T., Gebhardt, L., & Giery, M. A. (1995). "Exposure To Pornography And Acceptance Of The Rape Myth". Journal Of Communication, 45(1), 5–26. 10.1111/J.1460-2466.1995.Tb00711.X

[19] Boeringer, S. B. (1994). "Pornography And Sexual Aggression: Associations Of Violent And Nonviolent Depictions With Rape And Rape Proclivity". Deviant Behavior 15(3), 289–304. Doi:10.1080/01639625.1994.9967974

[20] Bridges, A. J. (2010). "Pornography’s Effect On Interpersonal Relationships". En J. Stoner & D. Hughes (Eds.) The Social Costs Of Pornography: A Collection Of Papers (Pp. 89-110). Princeton, NJ: Witherspoon Institute; Doidge, N. (2007). The Brain That Changes Itself. Nueva York: Penguin Books; Layden, M. A. (2004). Committee On Commerce, Science, And Transportation, Subcommittee On Science And Space, U.S. Senate, Hearing On The Brain Science Behind Pornography Addiction, November 18.

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[22] Layden, M. A. (2010). "Pornography And Violence: A New Look At The Research". En J. Stoner & D. Hughes (Eds.) The Social Costs Of Pornography: A Collection Of Papers (Pp. 57–68). Princeton, NJ: Witherspoon Institute; Wolf, N. (2004). The Porn Myth. New York Magazine, May 24.

miércoles, 14 de marzo de 2018

ATENTO A LAS RELACIONES DE TUS HIJOS ADOLESCENTES




Religiónenlibertad.com
Inicio / Vida y familia
Hay que tener control sobre a quién tratan, pero sin ser opresivos: un arte

¿Cómo estar atentos a las relaciones de nuestros hijos adolescentes? 5 cosas para hacer y 5 a evitar

¿Cómo estar atentos a las relaciones de nuestros hijos adolescentes? 5 cosas para hacer y 5 a evitar
Hay que marcar límites a los adolescentes y dejarles cierta libertad en esos límites

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14 marzo 2018
La web de consejos para padres AllProDad (www.allprodad.com) reflexiona sobre el difícil arte de estar atentos a las amistades y relaciones que tienen los adolescentes sin atosigarles ni asfixiarles, pero también evitando la ingenuidad y el buenismo tonto. Los adolescentes necesitan que los padres tengamos ese control sin que sea opresor. Por eso, plantean 5 cosas que hay que hacer y otars 5 que hay que evitar.



5 cosas que has de hacer como padre
1. Conocer a los amigos más cercanos de tu hijo
Conocer significa saber sus nombres y lo mejor es tener incluso relación y trato con los padres de ellos.

2. Conocer las actividades favoritas de tu hijo y sus amigos
¿A dónde les gusta ir y a qué se dedican allí? ¿Con quién van? ¿Qué sucede en ese lugar? ¿Cómo es ese ambiente?

3. Prioridad absoluta: conocer las relaciones románticas de tu hijo adolescente
El adolescente no tiene derecho a un noviazgo oculto o secreto. El padre debe entrar en esa relación como una presencia importante, aunque no opresora. El padre debe establecer límites y comportamientos, y apoyarlos con consecuencias si se transgreden. "No queremos causar rebelión mediante la microgestión, pero queremos sin duda cimentar con firmeza nuestra autoridad", afirma AllProDad. "Este es un equilibrio delicado que requiere algo de confianza por parte del padre y el adolescente. Establece reglas y permite espacio a tu hijo para que viva dentro de ellas".

4. Intenta que tu casa sea un buen sitio para que vengan
La mejor forma de conocer a la gente con la que se trata tu hijo es que venga mucho a casa. Para eso hemos de ser acogedores y amistosos.

5. Gánate el respeto de sus amigos
Es mucho menos probable que los adolescentes hagan cosas que no deberían cuando no están vigilados si tienen un respeto sincero hacia los padres. Gánate ese respeto siendo justo y acogedor, y también estableciendo límites, con consecuencias si se rompen.



5 cosas que no has de hacer como padre
1. No intentes ser un "padre guay"
Asume tu edad y tu lugar, o harás el ridículo y pasarán sobre ti.

2. No intentes arbitrar en sus disputas
Mantente apartado de sus riñas y peleítas, especialmente las de las chicas. Las cosas cambian con ellas en un santiamén. Tienen que aprender a encargarse ellos solos de esos temas.

3. No intentes saberlo todo de ellos
Basta con saber solo las cosas importantes o peligrosas. No necesitas los detalles diarios.

4. No pienses que los adolescentes son tus amigos
Ellos son adolescentes, y tú un adulto. Esa es la realidad, no te engañes.

5. No seas ingenuo
Puede que los chicos te respeten, te amen y piensen que eres el mejor padre del mundo. Aún así, van a intentar llevar cosas al límite y "pasar" de ti. No seas inocentón. 
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