sábado, 17 de febrero de 2018

MÁS MOTIVOS PARA RETRASAR EL CONSUMO DE ALCOHOL



Dr. José Manuel Lerma Cabrera

Motivos por los que es importante retrasar el consumo de alcohol en los adolescentes

  • Por José Manuel Lerma Cabrera
  • 15 febrero 2018
Desde el punto de vista del coste personal y social, el alcohol es la droga más perjudicial por delante de la heroína y la cocaína convirtiéndolo en un gran problema de salud pública en todo el mundo. Algo preocupantes es que más del 75% de los adolescentes de 14-18 años han consumido alcohol alguna vez en su vida y 1 de cada 3 se ha emborrachado en el último mes. Sin embargo, pocos tienen la percepción de que consumir alcohol en grandes cantidades durante el fin de semana puede ocasionarles problemas de salud. Por este motivo, las estrategias de salud pública deberían focalizarse en la salud de jóvenes y adolescentes, prestando especial atención al consumo de alcohol.
Lo primero que debería considerarse es que el cerebro de los adolescentes está aún “en construcción”. Durante este período tienen lugar procesos de mielinización y poda sináptica que están influidos en gran medida por nuestras experiencias e interacciones con el entorno, incluyendo el alcohol y/o otras drogas que decidimos tomar. Los circuitos cerebrales involucrados en la emoción, la toma de decisión y el control inhibitorio son los que más tardan en desarrollarse, lo que podría explicar la propensión de los adolescentes a actuar impulsivamente, a tener comportamientos de riesgo y a no considerar las consecuencias de su comportamiento. Además, dado que las drogas de abuso y el alcohol interactúan con algunos neurotransmisores que son esenciales para el desarrollo del cerebrola exposición a estas sustancias a temprana edad puede alterar significativamente el curso del desarrollo cerebral. De hecho en la última década, los estudios de neuroimagen estructural han mostrado que el consumo de alcohol en la adolescencia provoca una reducción del volumen de diferentes estructuras cerebrales como el hipocampo, la corteza temporal o el cortex prefrontal.
En segundo lugar, si analizamos mediante pruebas neuropsicológicas el impacto del consumo de alcohol sobre el funcionamiento cognitivo observamos que los adolescentes y jóvenes que consumen alcohol presentan dificultades en tareas cognitivas que evalúan memoria, atención, lenguaje o funciones ejecutivas. Resumiendo, el consumo de alcohol (y también de otras drogas) a temprana edad tiene efectos estructurales y funcionales sobre sistemas cerebrales implicados por ejemplo, en procesos de aprendizaje y memoria, en la motivación o en nuestro estado emocional. Cabe señalar que algunos de estos cambios fisiológicos pueden permanecer a largo plazo en algunos adolescentes.
Finalmente, hay que destacar que estudios epidemiológicos han demostrado que el inicio temprano en el consumo de alcohol aumenta hasta en diez veces la probabilidad de ser desarrollar una adicción en la adultez. Este hecho podría estar mediado en parte por dos hechos fundamentales. Por un lado, se sabe que los adolescentes tienen una mayor sensibilidad a los efectos placenteros del alcohol (por ejemplo, mayor euforia y desinhibición social) y por otro lado, una menor sensibilidad a los efectos negativos. Así, por ejemplo, los adolescentes necesitan beber muchas más cantidad de alcohol que un adulto para que aparezca la resaca. Algo especialmente preocupante, ya que la resaca es un mecanismo que impide el mantenimiento y la escalada en el consumo. Estas diferencias con el adulto hacen que los adolescentes puedan entrar en auténticas “autopistas” o trayectorias de consumo que pueden llevar al abuso o la dependencia en la adultez. Si a esto unimos, tal y como ya he mencionado, el hecho de que su cerebro aún no está “preparado” para medir las consecuencias del consumo de drogas de manera efectiva, encontramos una explicación a nivel neurobiológico de por qué esta etapa es considerada por la comunidad científica como un periodo crítico para la vulnerabilidad a la adicción.

Biobliografía:
Carvajal, F., Lerma-Cabrera, J.M. (2015). Alcohol consumption among adolescents: implications for public health. En: David Claborn (Eds.) Public Health, Intech, EEUU (ISBN 978-953-51-4103-7).
Pfefferbaum, A., Kwon, D., Brumback, T., Thompson, W.K., Cummins, K., Tapert, S.F., Brown, S.A., et al. (2017). Altered Brain Developmental Trajectories in Adolescents After Initiating Drinking. American Journal of Psychiatry, 31.
Squeglia, L.M., Gray, K.M. (2016). Alcohol and Drug use and the developing brain. Current Psychiatry Report, 18(5): 46.


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